Armi, Gef,
Totto: Made in China
Hace unos meses, fui con mi hija a comprar una cartuchera
para los lápices y bolígrafos de su colegio. Sin dudarlo mucho escogí un
almacén de Totto, marca que me gusta por la calidad de sus productos y la
evolución constante que han mantenido en el diseño de sus prendas y objetos.
Involuntariamente, al revisar el interior de la pequeña bolsa escolar descubrí
un letrero que me dejó perplejo: Hecho en China.
Tuve que hacer de tripas corazón para tratar de explicarle a
la niña el motivo de mi desilusión. Empecé por contarle que durante muchos años
he seguido y adquirido cosas de esa marca y que he visto con gran satisfacción
sus tiendas en otros países. También le conté que hasta ese momento yo creía
que todo lo que ellos vendían se fabricaba en nuestro país, generando empleo y
bienestar para muchos trabajadores colombianos, sin llegar a imaginar que en
realidad provenía de unas fábricas ubicadas en aquel inmenso y lejano país,
donde los empleados trabajan por una miseria y donde muchos de ellos son
tratados casi como esclavos.
Esta historia se me había refundido en los recuerdos hasta
la Navidad pasada cuando, en compañía de mis hermanos, abrimos los regalos y
redescubrí que todas las prendas nacionales (la mayoría de marca Armi) que nos
regalábamos mutuamente, casi sin excepción, venían de China, Vietnam y otros
países cercanos. Al ver su cara de sorpresa les conté lo de Totto; ellos, de la
incredulidad pasaron a la decepción. En medio de la celebración, el tema quedó
convertido en anécdota; sin embargo la historia se repitió esta semana cuando
fui a una tienda de Gef y Punto Blanco a comprar una camiseta. Mientras hacía
fila para pagarla vi una camisa que me gustó y al revisar la etiqueta apareció
nuevamente el inefable letrerito: Hecho en China. No lo podía creer. ¿Gef
también?
Yo sabía que muchas marcas prestigiosas de países
desarrollados, en especial de Estados Unidos, para ahorrar costos en mano de
obra y materiales, elaboran sus productos fuera de sus fronteras, donde la
legislación laboral es más laxa y los salarios paupérrimos (incluso en
Colombia). Lo que ignoraba es que varias de nuestras empresas emblemáticas
traen su mercancía de países asiáticos.
De hecho, según Carlos Eduardo Botero, director de Inexmoda,
“la importación de producto terminado proveniente de China se ha cuadruplicado
desde 2008”. No hay que ser Adam Smith para deducir que esta situación tiene
que repercutir necesariamente en la situación laboral y el desarrollo de
nuestra industria textil, en la cual, según el propio Botero, se han perdido
unos 50 mil empleos en los últimos cuatro años.
Sé que la crisis internacional, la revaluación del peso y
las dificultades con Venezuela han afectado negativamente nuestra economía,
pero también me pregunto: ¿para qué sirvió en este caso la pregonada confianza
inversionista, uno de los huevitos de batalla del ex presidente Álvaro Uribe?
Video tomado de: http://www.youtube.com/watch?v=cI5PY5zx84M


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