Por: Vìctor Montoya
Un
Campamento de Cáncer
La salud de los seres humanos es un asunto de cada uno de
nosotros, que se extiende de nación en nación e involucra a todos los sectores
sociales, por tal motivo el acelerado cambio que hoy vive la sociedad a nivel
tecnológico, político, Religioso, intelectual y social a nivel mundial,
requiere de una nueva toma de conciencia. El ser humano en su afán de crear
objetos y en la ambición de satisfacer cada
día más su mundo de necesidades, en lo que concierne a comodidades y demostración
de supremacía como ser superior, ha logrado numerosos descubrimientos y avances
en casi todas las áreas. Debido a esta aberración de “avanzar y evolucionar” está
causando un daño inminente a el medio ambiente y como consecuencia de esto a la
salud de la humanidad.
Desafortunadamente el sistema económico que hoy en día rige en
casi todas las sociedades, es el principal patrocinador de esta destrucción. La
gran mayoría de medios de comunicación no son ajenos a estos regímenes y por
ende no muestran las verdades, y cuando intentan mostrarlas, lo hacen a medias,
ocultando de cierta forma la realidad o tergiversándola.
Hoy en día nuestros coterráneos del municipio de Campamento
(Antioquia), están siendo víctimas de la desinformación, o de la información a
medias, pero nosotros no nos escapamos a esta problemática y sus consecuencias,
debido a que somos consumidores del mal
que aqueja a esta región.
En el municipio de Campamento existe la única mina de
asbesto de Colombia y la segunda de Suramérica, la otra se encuentra en Brasil.
¿Pero en algún momento de nuestras vidas alguien se ha preocupado por contarnos
que es este material tan importante para
la industria y tan común en muchos de los objetos que hacen parte del paisaje
de nuestros hogares o de las cosas que utilizamos en nuestro diario vivir? o peor aún ¿alguien nos ha
contado que este material es altamente peligroso para la salud de los seres
humanos? Yo creo que no.
El Asbesto es el nombre
que se da a un grupo de minerales de origen natural que existen en el medio
ambiente como manojos de fibras que pueden separarse en hilos delgados y
duraderos. Estas fibras son resistentes al calor, al fuego y a las sustancias
químicas y no conducen electricidad. Por estas razones, el asbesto se ha usado
extensamente en muchas industrias (1).
Las fibras de asbesto logran pasar al aire o al agua a
procedencia de la degradación de depósitos naturales o de productos de asbesto
manufacturados. Las fibras de asbesto no se evaporizan al aire ni se disuelven
en el agua. Las fibras de diámetro pequeño y las partículas pequeñas pueden
perdurar suspendidas en el aire por prolongado período y así ser trasladadas
largas distancias por el viento y el agua antes de depositarse. El asbesto
afecta especialmente a los pulmones y a la membrana que rodea a los pulmones,
la pleura. Respirar altos niveles de fibras de asbesto por prolongado período
puede ocasionar lesiones que parecen cicatrices en el pulmón y en la pleura.
Mientras que cada día
más países en el mundo (56 industrializados) prohíben la utilización de este
mineral cancerígeno, en Colombia está a punto de entrar en operación una mina
en el municipio de Campamento, en Antioquia.
Según la Organización
Mundial de la Salud, al año más de 125
millones de personas están expuestas al asbesto, de las cuales mueren cerca de
107.000.
La explotación de esta
mina pondría en riesgo inminente a los más de 9.000 habitantes que tiene esta
población.
Diferentes alertas del
mundo de la salud se han encendido a partir de las propiedades cancerígenas del
asbesto o amianto, mineral compuesto por fibras que se inhalan fácilmente y que
hacen presencia actualmente en más de 20
aplicaciones en la fabricación de productos, muchos de los cuales llegan hasta
nuestros hogares.
Se utiliza en conductos para hornos, cartón
grueso, materiales para insonorizar o decorar, compuestos para resanado y
empalme (construcción), pinturas con
textura, techos, tejas y enchapes, adhesivos para instalar baldosas y
pastillas de frenos para carros, entre muchos otros. Hasta hace pocos años en el mundo tenía más
de 3.000 aplicaciones industriales.
Es por esto que
diferentes empresas del país, oficinas de abogados, ingenieros, empresarios,
médicos y periodistas han comenzado una campaña para prohibirla en Colombia (2).
Con nuevos objetivos, metas y promesas para mejorar la calidad de vida de todos los
seres humanos y así lograr el objetivo primordial que el capitalismo salvaje exige
(el consumo) y con una manito de la gran mayoría de medios de comunicación, la lucha en contra de
la explotación, compra y uso del asbesto está limitada por falta de información
y educación oportuna, eficiente y
transparente, que le den bases y argumentos claros a las personas, para tomar
decisiones correctas e inteligentes.


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