por: Víctor
Montoya
De
un gobierno de “paras” a un gobierno de “paros”
Para nadie es un secreto que
la historia de nuestro país ha estado teñida de violencia, sangre, muchas
muertes de personas inocentes y de las que no lo son también. Hemos estado
permeados por los peores grupos delincuenciales que puedan azotar a una
nación, guerrilla, bandas criminales, delincuencia
común, paramilitares y políticos, siendo estos dos últimos un hibrido letal (parapolíticos)
para la población colombiana.
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Los paramilitares tuvieron
el mayor apoyo de los dirigentes políticos, pues fueron estos los que les brindaron los medios posibles
para la conformación y fortalecimiento de sus bloques delincuenciales. Este
fenómeno del auge paramilitar y su penetración en diversos sectores económicos,
políticos y sociales del país tuvieron su mayor clímax en el gobierno del
presidente Álvaro Uribe Vélez, Pues fue en ese escenario en donde salió a la luz pública toda una
serie de escándalos que salpicaron a muchos de sus colaboradores y en especial
a él mismo.
El
excomandante paramilitar Mancuso afirmo
que en 2006 colaboro y apoyo con publicidad y dinero la reelección de Álvaro
Uribe Vélez, en diferentes regiones del país.
"Yo apoyé la reelección del presidente
Uribe, tanto con el aporte que hicimos en las comunidades como con dineros que
se le entregó al comandante Andrés para que contratara buses, hiciera
propaganda, para la alimentación y todo este tipo de cosas"
http://www.eluniversal.com.co/cartagena/politica/hay-suficientes-evidencias-de-vinculos-de-uribe-con-el-paramilitarismo-polo-76404
Estas y muchas otras
acusaciones de otros excomandantes paramilitares, confirman la participación y
apoyo que tenían entre ambas partes en el gobierno anterior. Esa fue la cruda
realidad que marco, marca y marcarà en la historia, esos ocho años del
Paragobierno de Uribe.
No quisiera ser pesimista,
pero el panorama hoy en día no parece ser alentador, pues si es bien que
pasamos de un gobierno de “Paras” a un
gobierno de “Paros”, la situación hoy en nuestra querida y azotada Colombia va
de mal en peor.
Una de las primeras
parálisis en este gobierno se dio el 2 de febrero de 2011 con un paro
camionero. Los 180.000 empresarios de la carga en camiones detuvieron sus actividades
por tres principales razones:
La primera, porque se
eliminaría la tabla de fletes.
La segunda, porque el
gobierno querían acabar con la chatarrización.
Y tercero, porque querían
hacer una regularización del tipo de camiones de carga que podían operar en Colombia.
La siguiente parálisis se
llevó a cabo ocho meses después: en octubre de 2011. Miles de estudiantes
salieron a manifestar en rechazo a un proyecto de reforma de la educación
superior (ley 30), de esta manera las 32 universidades públicas de Colombia pararon
sus actividades para evitar que privatizaran sus centros de educación.
Un año más tarde, quienes
pararon sus actividades, fueron los trabajadores de la rama judicial. En el mes
de octubre de 2012 cerca de 48.000 empleados entre los que se encontraban jueces, fiscales y otros funcionarios,
tomaron esa decisión para exigirle al Gobierno Nacional una mejora salarial.
Pero como si fuera poco y convirtiéndose
ya en una constante, el 2013 no es la excepción a los paros nacionales. Hoy el
gobierno del presidente Sanos, afronta
una crisis cafetera. Más de 34 mil personas han salido a las diferentes arterias
viales del país a exigir una mejor paga en la carga de café. Como si la herida
no fuera lo suficientemente grande y dolorosa, se le mete el dedo a la llaga,
con la unión del paro de los camioneros y cacaoteros. Los primeros exigen una
rebaja en los precios del combustible, el no cobro de peaje en las vías en mal
estado, la eliminación de aranceles a las llantas chinas y la chatarrización de
vehículos de carga de más de 20 años de uso. Los segundos, exigen un precio de sustentación
para el cacao y la refinanciación de sus créditos agrarios.
Seguramente vendrán más
inconformismos de miles de colombianos cansados del uso y el abuso de los que están
en el poder, esto repercutirá en más parálisis nacionales, en más gritos de
protesta, en más bloqueos de vías, en más movilizaciones, porque los colombianos
tenemos unos límites y esos límites ya los están sobrepasando.
Estos fenómenos del auge
paramilitar en los ocho años de Uribe y los constantes paros en lo que va
corrido en el mandato de Santos, han
marcado la historia P.P.P (Para Paro Política)
de los últimos 10 años de nuestra querida Colombia. Lo único que nos
queda es reflexionar y tomar conciencia sobre los dirigentes políticos a los
que les estamos dando el timón de nuestro barco.



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