Compártenos en las Redes Sociales.

lunes, 4 de marzo de 2013


por: Víctor Montoya

 

De un gobierno de “paras” a un gobierno de “paros”
 



Para nadie es un secreto que la historia de nuestro país ha estado teñida de violencia, sangre, muchas muertes de personas inocentes y de las que no lo son también. Hemos estado permeados por los peores grupos delincuenciales que puedan azotar a una nación,  guerrilla, bandas criminales, delincuencia común, paramilitares y políticos, siendo estos dos últimos un hibrido letal (parapolíticos) para la población colombiana.

Los paramilitares tuvieron el mayor apoyo de los dirigentes políticos, pues fueron estos  los que les brindaron los medios posibles para la conformación y fortalecimiento de sus bloques delincuenciales. Este fenómeno del auge paramilitar y su penetración en diversos sectores económicos, políticos y sociales del país tuvieron su mayor clímax en el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez, Pues fue en ese escenario  en donde salió a la luz pública toda una serie de escándalos que salpicaron a muchos de sus colaboradores y en especial a él mismo.

El excomandante paramilitar Mancuso  afirmo que en 2006 colaboro y apoyo con publicidad y dinero la reelección de Álvaro Uribe Vélez, en diferentes regiones del país.

 "Yo apoyé la reelección del presidente Uribe, tanto con el aporte que hicimos en las comunidades como con dineros que se le entregó al comandante Andrés para que contratara buses, hiciera propaganda, para la alimentación y todo este tipo de cosas"

http://www.eluniversal.com.co/cartagena/politica/hay-suficientes-evidencias-de-vinculos-de-uribe-con-el-paramilitarismo-polo-76404

Estas y muchas otras acusaciones de otros excomandantes paramilitares, confirman la participación y apoyo que tenían entre ambas partes en el gobierno anterior. Esa fue la cruda realidad que marco, marca y marcarà en la historia, esos ocho años del Paragobierno de Uribe.

No quisiera ser pesimista, pero el panorama hoy en día no parece ser alentador, pues si es bien que pasamos de un gobierno de “Paras”  a un gobierno de “Paros”, la situación hoy en nuestra querida y azotada Colombia va de mal en peor.

Una de las primeras parálisis en este gobierno se dio el 2 de febrero de 2011 con un paro camionero. Los 180.000 empresarios de la carga en camiones detuvieron sus actividades por tres principales razones:

La primera, porque se eliminaría la tabla de fletes.

La segunda, porque el gobierno querían acabar con la chatarrización.

Y tercero, porque querían hacer una regularización del tipo de camiones de carga que podían operar en Colombia.

La siguiente parálisis se llevó a cabo ocho meses después: en octubre de 2011. Miles de estudiantes salieron a manifestar en rechazo a un proyecto de reforma de la educación superior (ley 30), de esta manera las 32 universidades públicas de Colombia pararon sus actividades para evitar que privatizaran sus centros de educación.

Un año más tarde, quienes pararon sus actividades, fueron los trabajadores de la rama judicial. En el mes de octubre de 2012 cerca de 48.000 empleados entre los que se encontraban  jueces, fiscales y otros funcionarios, tomaron esa decisión para exigirle al Gobierno Nacional una mejora salarial.

Pero como si fuera poco y convirtiéndose ya en una constante, el 2013 no es la excepción a los paros nacionales. Hoy el gobierno del  presidente Sanos, afronta una crisis cafetera. Más de 34 mil personas han salido a las diferentes arterias viales del país a exigir una mejor paga en la carga de café. Como si la herida no fuera lo suficientemente grande y dolorosa, se le mete el dedo a la llaga, con la unión del paro de los camioneros y cacaoteros. Los primeros exigen una rebaja en los precios del combustible, el no cobro de peaje en las vías en mal estado, la eliminación de aranceles a las llantas chinas y la chatarrización de vehículos de carga de más de 20 años de uso. Los segundos, exigen un precio de sustentación para el cacao y la refinanciación de sus créditos agrarios.

Seguramente vendrán más inconformismos de miles de colombianos cansados del uso y el abuso de los que están en el poder, esto repercutirá en más parálisis nacionales, en más gritos de protesta, en más bloqueos de vías, en más movilizaciones, porque los colombianos tenemos unos límites y esos límites ya los están sobrepasando.

Estos fenómenos del auge paramilitar en los ocho años de Uribe y los constantes paros en lo que va corrido en el  mandato de Santos, han marcado la historia P.P.P (Para Paro Política)  de los últimos 10 años de nuestra querida Colombia. Lo único que nos queda es reflexionar y tomar conciencia sobre los dirigentes políticos a los que les estamos dando el timón de nuestro barco.
 

0 comentarios:

Publicar un comentario

Tus comentarios son importantes: