Compártenos en las Redes Sociales.

jueves, 19 de noviembre de 2009


Por: Vìctor Montoya


 
Lo Cierto de la Publicidad-Un mundo de mentiras.

 


La publicidad nos hace vivir en un mundo de espectros y de fantasías que nos disfrazan de realidades, realidades que ocultan lo que verdaderamente pasa, que nos hipnotizan, nos programan para vivir en una sociedad llena de deseos interrumpidos, de cosas que sabemos que nunca vamos a conseguir, pero que soñamos con algún día alcanzar. Detrás de todo esto encontramos las verdaderas intenciones de los dueños de todas esas grandes empresas que lo único que buscan es aumentar sus capitales a costas de las debilidades, inseguridades y falencias que todas las personas tenemos en uno o en otro sentido, porque todos y cada uno de nosotros tenemos algún lado débil que nos hace caer y creer las tentaciones que nos pintan.
 
                                      
Así mismo como nos lo plantea William Ospina “La publicidad cotidianamente nos vende una idea del mundo de la cual tienden a estar excluidos todos los elementos negativos, peligrosos o inquietantes de la realidad. Bellos jóvenes atléticos y felices pueblan ese universo de papel y de luz donde nadie sufre tragedias que no pueda resolver el producto adecuado” Los seres humanos tenemos imperfecciones y vacíos en nuestras vidas nos vemos obligados por la publicidad a satisfacer nuestros deseos por medio del consumismo; la publicidad nos encanto igual que las sirenas encantaban a los hombres y los llevaban al fondo del abismo. Nos promete inmortalidad, eterna juventud, salud, nos garantiza que nunca vamos a estar solos o tristes y que nuestras vidas estarán llenas de felicidad. Pero esta plaga que cada vez nos invade más y más, y paulatinamente va ganando terreno, no actúa sola, esta aliada con sus dos grandes camaradas, los medios de comunicación, y el consumismo.
 

Los medios de comunicación ejercen una enorme influencia en todas partes, así la publicidad, que usa estos medios como vehículo, posee una poderosa fuerza de persuasión, modeladora de actitudes y comportamientos en el mundo de hoy. “Diferimos con la afirmación de que la publicidad refleja simplemente las actitudes y valores de la cultura que nos rodea. Sin duda, la publicidad, como los medios de comunicación social en general, actúa como un espejo. Pero también, como los medios en general, es un espejo que ayuda a dar forma a la realidad que refleja y, algunas veces, ofrece una imagen de la misma deformada”.
 

El otro aliado de la publicidad es el consumismo cuya etimología proviene del latín “cosumere” que significa gastar o destruir. No es casualidad que la publicidad este haciendo lo mismo, invitándonos a gastar cada vez más en todo su infinito mundo de artículos y productos, y lo más grave aún, nos está destruyendo. Nos está destruyendo nuestra cultura, nos está haciendo perder la identidad. La identidad individual tiene que ver más con lo que se tiene que con lo que se es. De cierta forma nos está pasando lo mismo que aquel personaje creado por Franz Kafka, Gregorio Samsa, que poco a poco se va convirtiendo en un enorme insecto. ¿Será acaso que este es el inicio de una metamorfosis?
 

“Los rostros y los cuerpos que la publicidad nos ofrece son anzuelos. Cuando creemos morder la brillante sardina, comprendemos que no era más que la máscara del garfio puntiagudo y otra vez hemos caído en la trampa” . El consumismo se ha convertido así en una forma de pensar según la cual el sentido de la vida consiste en comprar objetos o servicios. Este fenómeno, trata de crear necesidades para así poder satisfacerlas, esas necesidades son atrapadas por aquel anzuelo disfrazado de sardina.
 

Esa unión, alianza, o conjunto, no importa como lo llamemos, que nos hipnotiza con su armoniosa voz de sirena, conlleva a un tipo de vida que para nada es con el que a veces nos podríamos llegar a sentir identificados, pero el valor social de estar totalmente a la ultima, crea muchos perjuicios en nuestra sociedad, y puede llegar a ser hasta algo tan grave como llevar a alguien a la marginación social por vestir distinto y seguir un rol diferente al que nos plantea la publicidad.
 

Para poder contrarrestar este enorme daño que nos causa la publicidad, debo remitirme a las frases de Luis Carlos Valenzuela “ustedes, crean en lo que les venga en gana. Pero, en lo que les venga en gana a ustedes mismos. No en lugares comunes. No en prejuicios. Prejuicio. Aquello que prejuzga; aquello tan humano de repetir para evitar el esfuerzo de pensar, de entender. Prejuicio, aquello preestablecido, aquello a lo cual no le cabe raciocinio alguno. Húyanle a los prejuicios. No transforma. Destruyen”. Pero para poder salir de las fuertes garras de la publicidad, debemos comenzar por el principio, y el principio son todas las nuevas generaciones que día a día van llegando, preparándolas para afrontar una larga carrera, la carrera más difícil, la de la vida. Una carrera bombardeada por cuantiosas sumas de productos y objetos. Quizás una fórmula matemática o física no sea la apropiada para poder tomar la decisión correcta, porque la publicidad corrompe el sistema de valores del hombre al promover una concepción hedonista y materialista de la vida.
 

Con el tiempo estos cantos de sirena han evolucionado y se han trasformado en algo más contundente al punto de cegarnos y no darnos cuenta de lo que el consumismo está haciendo en nuestras vidas, nos estamos autodestruyendo, creemos en la belleza eterna, en detener el envejecimiento, casi creemos en la inmortalidad, aunque en el fondo sepamos que todo es una quimera y aún así nos negamos a ver la realidad y aceptar nuestra condición de humanos con imperfecciones, cada vez pensamos menos en los demás y más en nosotros mismos, nos estamos deshumanizando, dejamos de comer porque nos engordamos y otros tantos mueren de hambre.
 

Tenemos que despertar, darnos cuenta de que somos reales y que no podemos vivir de las mentiras e ilusiones que nos ofrecen los medios publicitarios, tener conciencia de lo que somos y no lo que la publicidad quiere que seamos, pues la sensatez que tengamos nosotros mismos es lo que nos va a salvar y lo que no va a permitir que perdamos la humanidad que hay en cada uno de nosotros.
“La sociedad es publicidad, la publicidad es la sociedad”, así se podría denominar al momento que estamos viviendo en la actualidad.
 
       
Una vida publicitaria.
 
 
 
Imagen tomada de:http://perceianadigital.com/index.php/economia/588-ique-es-la-publicidad-subliminal

0 comentarios:

Publicar un comentario

Tus comentarios son importantes: